🧓 En una casa con cuidados, el humo pesa
En una casa donde se cuida a alguien, el humo consume las fuerzas de todos. Un límite práctico, sin acorralar a nadie.
En una casa donde se cuida a alguien hay días en que el aire se vuelve pesado.
Te despiertas de noche al notar que alguien se ha levantado. Sobre la mesa están las pastillas puestas para no olvidarlas. Las fuerzas de la familia se gastan poco a poco, donde nadie lo ve. Cuando a eso se le suma el olor a tabaco, el cansancio se espesa.
Si quien fuma es la persona cuidada, no se le puede quitar el tabaco sin más. Es una costumbre de muchos años y quizá uno de los pocos placeres que le quedan. Si quien fuma es la persona que cuida, ese cigarrillo en una noche agotadora puede ser lo que la sostiene.